Calculadora de ahorro: cuánto ahorrar cada mes

Elige si ya tienes un objetivo de ahorro concreto, o si quieres saber qué parte de tus ingresos destinar a ahorro según la regla 50/30/20.

Introduce tu objetivo y el plazo, y pulsa «Calcular ahorro mensual» para ver tu resultado.

Cómo convertir un objetivo de ahorro en algo que realmente se cumple

La mayoría de propósitos de ahorro fallan no por falta de disciplina, sino por falta de un número concreto. "Voy a ahorrar más este año" es casi imposible de cumplir porque no dice cuánto ni cuándo. "Necesito ahorrar 83€ al mes durante 12 meses" sí se puede seguir, revisar y ajustar. Esta calculadora existe para dar ese segundo tipo de cifra.

El cálculo divide tu objetivo total entre el número de meses que te des de plazo. Es una división simple, sin intereses ni rendimientos — asume que el dinero se guarda tal cual, no que se invierte. Si tu ahorro va a estar en una cuenta remunerada o en algún producto con interés, la cuota mensual real que necesitas sería ligeramente menor, porque el propio rendimiento contribuye a alcanzar el objetivo con el tiempo.

Una vez tienes la cifra mensual, el paso que marca la diferencia entre cumplir el objetivo o no es automatizarlo: programar una transferencia automática a una cuenta separada el mismo día que cobras, en vez de "ahorrar lo que sobre" a final de mes. Lo que se aparta antes de gastar se ahorra; lo que se deja para el final casi nunca llega.

Si al calcular tu cuota mensual el resultado no encaja con tu presupuesto real, la solución casi siempre es ajustar el plazo, no forzar una cifra que no vas a poder mantener. Alargar el objetivo de 12 a 18 o 24 meses puede convertir una cuota inasumible en una perfectamente manejable — es preferible un plazo más largo que se cumple, a uno corto que se abandona al segundo mes.

Esta herramienta es útil tanto para metas puntuales (un viaje, un colchón de emergencia, la entrada de una compra grande) como para gastos previsibles que ya sabes que vienen: la cuota de autónomo si vas a darte de alta próximamente, o el pago de impuestos trimestrales si conoces de antemano la cifra aproximada.

Si vas a invertir ese ahorro en vez de solo guardarlo, ten en cuenta que este cálculo no incluye rendimiento — con interés, la cuota mensual necesaria para el mismo objetivo suele ser algo menor. Usa nuestra calculadora de interés compuesto para ver esa diferencia exacta.

Si tu objetivo de ahorro está relacionado con tu actividad como autónomo, revisa también nuestra calculadora de cuota de autónomo para tener la cifra exacta que te conviene reservar cada mes.

Preguntas frecuentes

¿Esta calculadora tiene en cuenta el interés de mi ahorro?

No, este cálculo es una división simple sin intereses ni rendimientos — si tu dinero va a estar en una cuenta remunerada o producto con interés, la cuota mensual real necesaria sería algo menor gracias al propio rendimiento.

¿Cuánto debería tener ahorrado como colchón de emergencia?

Una referencia habitual es entre 3 y 6 meses de gastos básicos, aunque la cifra exacta depende de la estabilidad de tus ingresos y tu situación personal.

¿Es mejor ahorrar primero o invertir directamente?

Para objetivos a corto plazo o colchones de emergencia, ahorrar sin asumir riesgo suele ser preferible; para objetivos a largo plazo, invertir puede generar mejor rendimiento a cambio de asumir cierta volatilidad — depende de tu horizonte temporal y tolerancia al riesgo.

¿Qué hago si la cuota mensual que me sale no encaja en mi presupuesto?

Alargar el plazo del objetivo casi siempre es preferible a forzar una cuota que no vas a poder mantener de forma constante.

¿Dónde debería guardar mi dinero mientras ahorro?

Depende del plazo: para objetivos a corto plazo, una cuenta de ahorro o depósito de fácil acceso; para plazos más largos, podría interesarte explorar productos con algo de rendimiento, aunque eso implica asumir más riesgo o menos liquidez inmediata.

¿Qué porcentaje de mi sueldo debería ahorrar?

La regla 50/30/20 es una referencia orientativa habitual: 50% de tus ingresos netos a necesidades básicas, 30% a deseos o gastos flexibles, y 20% a ahorro. No es una norma fija, sino un punto de partida que puedes ajustar según tu situación personal.